Las dietas bajas en calorías, concretamente las dietas extremadamente restrictivas, pueden curar la diabetes, pero también empeoran la función cardíaca. El consumir una dieta cetogénica no implica limitación alguna en actividad física, lo que no quiere decir que sea prudente que personas obesas que estén empezando este tipo de dietas comiencen al mismo tiempo un programa intenso de actividad física, sino que sería más sensato que en primer lugar se habituara a la dieta y en segundo fuese incrementando escalonadamente la actividad física.

Para evitar sufrir estos efectos no queridos de la dieta cetogénica es posible recurrir a suplementos nutricionales que ayudan a cubrir las carencias de nutrientes y evitar el problema de estreñimiento que puede aparecer por la poca ingesta de fibra.

El médico sueco Andreas Eenfeldt, uno de los gurús de este régimen, recomienda que menos del 10% de las calorías ingeridas provengan de los carbohidratos (cuantos menos, más eficaz), 15%-25% de las proteínas y el resto, es decir, entre el 65% y el 75%, de la grasa.

Con la dieta cetogénica, no es necesario preocuparse por contar calorías ya que grasas y proteínan tienen un gran poder de saciedad por largos períodos de tiempo, pero para quienes practican algún deporte es necesario estar alerta pues la quema de calorías es mayor y se hace necesario comer lo suficiente para tener energía.

Los investigadores descubrieron que el ayuno, que evita el consumo de todos los alimentos durante un breve período de tiempo (como el ayuno intermitente), incluidos los que proporcionan carbohidratos, ayudó a reducir la cantidad de convulsiones que sufrían los pacientes, además de tener otros efectos positivos en la grasa corporal.

Una dieta que produce cetonas, baja en carbohidratos, alta en grasas naturales es increíble para bajar de peso, retrasar el envejecimiento, tratar la gastritis, bajar los triglicéridos y el colesterol mientras conserva la masa muscular y tratar el hígado graso.

Debido a que las cetonas, un químico producido por el hígado que sirve como combustible en una dieta baja en carbohidratos, son antiinflamatorias, una dieta que hace que nuestro cuerpo genere cetonas ayudará a reducir la inflamación y el acné no deseado”, contó.

A pesar de estos estudios, hay científicos que siguen desconfiando de este tipo de dietas porque argumentan que no existen estudios de más de dos años de duración, por lo que el seguimiento de este tipo de dietas durante toda una vida podría acarrear consecuencias muy negativas en la salud de la persona.

Algo fundamental en las dietas cetogénicas es el estado diferente que produce la circulación de cuerpos cetónicos en el organismo y que promueve la ausencia de hambre, lo cual fomenta sin duda la pérdida de peso al reducir las ingestas alimentarias y además, tiene mayor poder saciante dada la gran presencia de proteínas y grasas que son más difíciles de digerir que los hidratos.

Los cuerpos cetónicos principales (acetato, acetona y b-hidroxibutirato) se producen en el hígado en condiciones de baja disponibilidad de carbohidratos déficit calórico, con la finalidad de actuar como una fuente de energía alternativa para el tejido periférico, músculo esquelético, cerebro y el corazón y mantener los niveles de glucosa en sangre dentro de los límites fisiológicos normales.

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