La dieta cetogénica ha mostrado, en varios estudios, ser eficiente en la pérdida de peso. Lo cierto es que si llevamos un tiempo con una alimentación que restringe los carbohidratos en favor de las grasas como fuente de energía, la clave de la popular ‘Dieta Keto’ cetogénica, una única jornada de indulgencia ya puede tener consecuencias nocivas sobre la salud cardiovascular.

Sin embargo, si se hace una ingesta constantemente alta de carbohidratos, es posible que se acabe desarrollando resistencia a la insulina, niveles altos de colesterol malo LDL, niveles bajos de colesterol bueno HDL, niveles altos de triglicéridos, una mayor inflamación y, en algunos casos, diabetes de tipo 2.

Existen dos modificaciones a la dieta cetogénica, la dieta dirigida en la que se incluyen cantidades pequeñas de carbohidratos alrededor del entrenamiento y la dieta cíclica que es seguir una dieta cetogénica estándar seguido de 1-2 días de refeed cada 7-10 días.

La cetosis es un fenómeno natural usado para conseguir energía rápidamente aunque de manera más ineficiente que en otros procesos metabólicos como son la beta oxidación de las grasas, el ciclo de Krebs y la glucólisis (de manera relativa, no en su equilibrio neto).

Por otro lado, las grasas saludables son el coco y el aceite de coco, aceite MCT , mantequilla sin procesar de animales alimentados con pastura, manteca, ghee, aguacates, yemas de huevo de gallinas camperas, lácteos de animales de pastoreo y frutos secos crudos, como nueces de macadamia y pecanas, por nombrar algunos.

Muchos nutricionistas aseguran que el secreto de una alimentación equilibrada está en consumir alimentos de todos los grupos y combinarlos siguiendo las normas del plato de Harvard -ese que sugiere llenar la mitad con verduras, un cuarto de proteínas y otro cuarto de hidratos- y decir adiós a las restricciones.

Tanto nuestro cuerpo como nuestro cerebro se benefician de los ácidos presentes en las grasas, que actúan como una fuente de energía más eficiente —aunque más lenta— que los carbohidratos (glucosa) y además contribuyen al equilibrio metabólico del organismo.

Básicamente, mientras que los alimentos que consume (principalmente carbohidratos grasa) se convierten en electrones que se utilizan en la cadena de transporte de las mitocondrias y se convierten en oxígeno, solo el 30 % del ATP que se consume en las células proviene realmente de estos electrones.

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