Este artículo sobre la dieta cetogénica ha llevado mucho trabajo por delante, mucha recopilación de información, de estudios y de bibliografía. En definitiva, tanto la dieta disociada como la dieta cetogénica y todo el listado que conforman las dietas milagro son dietas que hacen recomendaciones sin ningún fundamento sólido, ni evidencia científica y contradicen, además, las bases de una dieta saludable, variada y equilibrada.

De hecho actualmente la evidencia científica parece demostrar un mayor beneficio en ciertos tipos de epilepsia (mioclónica atónica, síndrome de Dravet y epilepsias en displasias corticales) y en dos trastornos metabólicos como la deficiencia del transportador de glucosa (GLUT-1) y la deficiencia de la piruvato deshidrogenasa (PDH) cuando se utiliza esta dieta.

Según nutricionistas de todo el mundo, la dieta cetogénica restringe la ingesta de alimentos ricos en carbohidratos, como los cereales, el azúcar e incluso ciertas verduras y frutas, en favor de alimentos ricos en grasas buenas y proteínas, como el pescado azul el aguacate.

Sin embargo, si se hace una ingesta constantemente alta de carbohidratos, es posible que se acabe desarrollando resistencia a la insulina, niveles altos de colesterol malo LDL, niveles bajos de colesterol bueno HDL, niveles altos de triglicéridos, una mayor inflamación y, en algunos casos, diabetes de tipo 2.

Los ayunos cortos (de tres a cinco días) no inducen una cetosis significativa y, por lo tanto, la mayor parte del peso que pierdes durante estos ayunos no proviene de la grasa, sino de la depleción del glucógeno y la pérdida de líquido que lo acompaña.

Algunas dietas son claramente modas que aparecen aparentemente de la noche a la mañana, vendiendo libros y recetas y, a menudo, alimentos, solo para desaparecer en el crepúsculo y ser superadas al día siguiente por otra serie de pautas por las cuales debemos convertirnos, de manera optimista, en la mejor persona que podemos ser.

La cetosis es un proceso que ocurre en nuestro organismo cuando se queman muchas grasas para usarse como combustible en reemplazo de glucosa, por ello, la premisa básica de la dieta keto es reducir al máximo el consumo de hidratos de carbono y en su reemplazo, incrementar la ingesta de grasas así como de proteínas.

Tal y como explica Martina Slajerova en su libro, uno de los grandes mitos de la alimentación es pensar que el consumo de carbohidratos es necesario para almacenar la cantidad suficiente de glucógeno muscular que podemos utilizar para obtener energía.

Así, la experta, citando al dietista Jeff Volek y al médico Stephen Phinney, autores de «The Art and Science of Low Carbohydrate Living» sostiene que, «aunque es cierto que el cuerpo necesita una pequeña cantidad de glucosa para realizar algunas funciones metabólicas básicas, el cuerpo prefiere usar cetonas como fuente de energía».

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