La dieta cetogénica está de moda y cada vez más personas se han apuntado a seguirla. No me considero el adecuado en hablarte de estas dos tipos de dietas, pero lei muchísimo para darte una información de calidad y recomendar los mejores profesionales para que continúes aprendiendo de estos temas. Cuéntale a tu hijo que es muy importante ingerir los alimentos adecuados para tener un crecimiento saludable y mantener la energía durante todo el día.

Las proteínas deben ser moderadas, ya que la alta ingesta puede provocar picos en los niveles de insulina y disminuir las cetonas. Por favor, no caigas en el error (¡común!) de consumir cualquier tipo de grasa con la justificación de que la dieta cetogénica es una dieta alta en grasa”.

RESUMEN: Una dieta cetogénica puede ayudar a perder mucho más peso que una baja en grasas, lo cual se puede conseguir sin pasar hambre. Esto podría enseñarle al cuerpo a quemar más grasa antes de que elimine los hidratos de carbono por completo. También es perfecta para personas que no lo vean como una herramienta para perder peso, sino para favorecer la flexibilidad metabólica.

Además, nutrientes importantes pueden verse comprometidos porque muchos de los alimentos más nutritivos son (también) predominantemente carbohidratos (vegetales, frutas y legumbres, por ejemplo). Al reducir drásticamente la ingesta de carbohidratos obliga al organismo a entrar en el estado metabólico de cetosis para seguir adelante.

RESUMEN: Evite las comidas ricas en carbohidratos, como los cereales, los azúcares, las legumbres, el arroz, las patatas, los dulces, los zumos y la mayoría de las frutas. De hecho, las investigaciones demuestran que la dieta cetogénica supera a las dietas bajas en grasas que se suelen recomendar.

Tras los primeros 2 3 meses, puede comer hidratos en ocasiones especiales, pero vuelva a la dieta inmediatamente después. Lo que sí se debe tener en cuenta es sacar de las dietas los hidratos de carbono de mala calidad, que serían los productos refinados de panadería”.

Esta maravillosa saciedad que consigues con el consumo de grasas saludables y en ocasiones acompañada de la increíble práctica del ayuno intermitente, retrocede drásticamente si vuelves a tu alimentación anterior. No fue hasta el Siglo XX, cuando se descubrieron los cuerpos cetónicos, que se empezaron a testear las primeras aplicaciones prácticas con este tipo de alimentación.

Esto es posible porque las células sanas pueden obtener la mayor parte de la energía que necesitan de las “cetonas”, “cuerpos cetónicos” “ácidos cetónicos”, moléculas que el hígado elabora a partir de las grasas. Pero no siempre fue así: la dieta cetogénica se originó en la década de 1920 para tratar a niños con cierto tipo de epilepsia (llamada epilepsia refractaria) cuando los medicamentos no eran efectivos.

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