La dieta cetogénica ha mostrado, en varios estudios, ser eficiente en la pérdida de peso. Ya hay muchos nutriólogo bien actualizado que promueven y recomiendan la dieta cetogénica como un estilo de vida, ya que no solo es para bajar de peso, sino para mejorar la energía, la concentración y revrtir varias enfermedades crónicas q en el fondo son consecuencias del consumo desmedido de carbohidratos, sobre todo los procesados.

De hecho, muchas personas que pierden cantidades significativas de peso con una dieta baja en carbohidratos acaban necesitando menos medicamentos de tiroides y a veces pueden dejar de tomarlos completamente 32 Aunque es probable que esto no sea nada más que el efecto de un cuerpo más pequeño que necesita menos de la hormona tiroidea.

Pero cuando no consumes carbohidratos por un período largo —como tus ancestros pudieron haber hecho en tiempos de hambruna—, la glucosa se agota y el hígado empieza a convertir la grasa corporal almacenada en moléculas con forma de W llamadas cetonas.

En cuanto a la presión arterial (PA), los resultados de 11 ensayos (n = 1298 participantes) no mostraron diferencias entre la VLCKD y la dieta baja en grasas para la PA sistólica, sin embargo, la VLCKD si produjo mayores reducciones de la PA diastólica que la dieta baja en grasas.

Además de las enfermedades que se suelen asociar a la obesidad, como la diabetes tipo 2 las enfermedades cardiovasculares, las personas con exceso de peso a menudo experimentan ansiedad, falta de control sobre la alimentación, inestabilidad emocional, afectaciones en el sueño, en su sexualidad y una limitada calidad de vida.

Esta situación también va a repercutir en la ingesta de fibra dietética, que igualmente va a ser baja y puede generar episodios de estreñimiento y otros efectos adversos como calambres, halitosis astenia por la reducción de carbohidratos”. La tabla anterior muestra solo algunas de las ventajas y desventajas, sin embargo, es importante profundizar sobre algunos de los riesgos de este tipo de dietas.

El aceite de coco es un maravilloso complemento para acompañar a las dietas cetogénica. Mejor evitar carnes procesadas como embutidos que suelen ser de mala calidad e incluso llevar a cabo una cierta cantidad de carbohidratos. La proporción de hidratos en una dieta cetogénica suele ser muy por debajo de la recomendación de 50 a 60% de las calorías totales, y generalmente provee alrededor de 10% menos de la energía en forma de hidratos.

Al reducir la ingesta de hidratos de carbono el cuerpo necesita energía y por tanto utiliza las grasas acumuladas en el cuerpo para producir esa energía. La dieta cetogénica no produce una pérdida de peso clínicamente importante al año en comparación con una dieta baja en grasas.

No fue hasta el Siglo XX, cuando se descubrieron los cuerpos cetónicos, que se empezaron a testear las primeras aplicaciones prácticas con este tipo de alimentación. El azúcar, los zumos de frutas, las pastas, los cereales, los arroces, los tubérculos de hoy día… Todos estos carbohidratos, base de la supuesta dieta equilibrada de hoy día, no existían hace más de 10.000 años.

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