La primera idea que se te viene a la cabeza con la dieta cetogénica es el típico eslogan de comer grasa para quemar grasa”, pero esto no tiene ningún fundamento científico detrás. De este modo, la grasa tiende a acumularse menos, con la consiguiente pérdida de peso que eso supone. GRASAS: El resto de calorías, es decir 990 calorías. La dieta cetogénica a cambio es alta en grasas y proteínas. Este tipo de alimentación, como antes comentábamos, es muy parecida a la dieta Atkins, popularizada por el cardiólogo estadounidense Robert C. Atkins a principios de la década de los 70, y es una de los denominadas dietas cetogénicas.

En cambio, las Pautas Alimentarias para Estadounidenses recomiendan que los carbohidratos formen parte de la ingesta diaria de calorías total en un 45 a un 65 por ciento. Respecto al mito, los niveles de insulina nunca serán determinantes (ni siquiera prioritarios) en el proceso de acumulación de grasa.

Al reducir los carbohidratos necesariamente se toma más proteínas y más grasa, con lo que se reduce el apetito y se terminan comiendo menos calorías al día. Es la hormona antagonista segregada por el páncreas que se encarga de abrir las células de grasa y liberar energía cuando el nivel de glucosa (insulina) en sangre es bajo.

Para que esto se produzca, se debe reducir a la mínima parte la ingesta de hidratos de carbono a fin de que el organismo utilice las reservas de glucógeno y, una vez agotadas sólo pueda producir energía a través de la grasa. Como la parte esencial y más delicada de esta dieta es la cantidad de hidratos que se ingieran, conviene saber que media patata, alguna verdura un puñado de frutos secos pueden constituir ese aporte esencial de carbohidratos.

Esto incluye algunas otras dietas poco sostenibles en el tiempo como la PSMF que es una dieta sin hidratos ni grasas. Reduces el apetito(7) ya que los cuerpos cetónicos generan un efecto sobre las hormonas del control del apetito, como la hormona leptina. En resumen: El cerebro puede conseguir energía de las grasas mediante los cuerpos cetónicos y esto tiene efectos beneficiosos.

Además, la dieta cetogénica no es aconsejable en personas con problemas hepáticos cardíacos, ya que en algunos casos ha propiciado el desarrollo de arritmias. Los hidratos de carbono son la primera fuente de esa energía: los músculos recurren primero a la concentración de glucosa en sangre.

Más aún, las dietas cetogénicas seguidas durante plazos largos (más de 6 meses) no son más eficaces para perder peso que las dietas hipocalóricas altas en carbohidratos. Una vez ingerida llega a la sangre y será utilizada como energía, el resto de glucosa que no sea utilizada el cuerpo la almacenará en el hígado en la masa muscular en forma de glucógeno, para ser utilizados posteriormente.

En google hay tablas para llevar una dieta cetogenica, que de acuerdo a tu peso y estatura, calculan los porcentajes de macronutrientes, pero en general esta dieta es de unos 5 a 20 gramos de carbohidratos, 20% de proteínas y el resto grasas. La acumulación de este tipo de grasas nos puede llevar a presentar problemas tan graves como enfermedades cardíacas y hasta derrames cerebrales.

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