La dieta cetogénica consiste en un aporte de hidratos de carbono menor de 100 gramos al día. También hay que tener en cuenta que una dieta cetogénica, con el fin de que la transición sea mucho más efectiva y menos nociva para el paciente, debe hacerse de forma paulatina, reduciendo la ingesta de carbohidratos poco a poco, semana tras semana, hasta llegar al límite mínimo de acuerdo a las características de cada individuo.

A través de una dieta en la que los hidratos de carbono se reducen drásticamente (no suelen eliminarse, ya que se siguen consumiendo fuentes de hidratos procedentes de las verduras ), ya no tenemos disponible esa energía proveniente de los carbohidratos : nuestro cuerpo en ese momento pasa a utilizar las grasas que ingerimos y las que tenemos almacenadas para producir energía, produciendo en el hígado además una serie de cuerpos conocidos como cuerpos cetónicos.

Debido a los pocos tipos de alimentos que están permitidos en esta dieta, se aconseja a casi todos los pacientes que tomen suplementos vitamínicos y minerales (un nutricionista matriculado debe establecer los suplementos que se necesiten según cada paciente).

Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de hacer la dieta keto es que si la persona se encuentra atravesando una fase de mucho estrés, el exceso de hormonas del estrés (Adrenalina-Cortisol, etc.) circulantes puede hacer fracasar la dieta cetogénica ya que estas hormonas hacen aumentar los niveles de glucosa en sangre condicionando negativamente la utilización de las grasas como fuente de energía.

Una dieta cetogénica necesita de tiempo para que el cuerpo se ajuste y entre en un estado conocido como cetosis y depende del estado físico de cada persona, su carga de actividad física y la dieta actual que llevaba la persona hasta comenzar el nuevo plan alimenticio.

Nuestro cuerpo interpreta la falta de carbohidratos como un ayuno de estos compuestos y pone en marcha el consumo de grasa. Al respecto, Stefanie Mendez, nutricionista, asegura que además que las dietas bajas en carbohidratos son solo una moda: “Hace unos años, las grasas eran las enemigas y las sacábamos de todos los menús, y ahora están de vuelta con ganas.

Así, las dietas cetogénicas podrían ser de ayuda para prevenir enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2, entre otras patologías metabólicas como las dislipemias por ejemplo. Las dietas bajas en carbohidratos han sido objeto de debate durante casi 50 años.

Es decir, antes hemos hablado de que dependiendo de la intensidad del ejercicio el cuerpo necesitará más energía que provenga de los carbohidratos. Pero no termina aquí, la dieta cetogénica se está estudiando para el tratamiento de las enfermedades de Parkinson y Alzheimer , ya que los cuerpos cetónicos tienen efectos neuroprotectores.

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