La dieta cetogénica ha mostrado, en varios estudios, ser eficiente en la pérdida de peso. Una de las ventajas de esta dieta es que no necesitamos contar calorías , ni macronutrientes , ni el número de comidas que hacemos, ni nada de nada (más allá de tener en cuenta no sobrepasar los hidratos permitidos) y, además, dentro de los alimentos aptos podemos comer lo que queramos.

Además, el hecho de que en algunos casos se permita la ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas contradice las recomendaciones de las pautas dietéticas de las instituciones médicas más prestigiosas, puesto que puede tener efectos adversos aumentando el colesterol LDL en la sangre.

Muchos nutricionistas aseguran que el secreto de una alimentación equilibrada está en consumir alimentos de todos los grupos y combinarlos siguiendo las normas del plato de Harvard -ese que sugiere llenar la mitad con verduras, un cuarto de proteínas y otro cuarto de hidratos- y decir adiós a las restricciones.

Desde luego que ningún atleta se va a transformar en un Inuit por estar algunas semanas varios meses sometido a una dieta cetogénica, así que bajemos nuestro nivel de expectativa y mantengamos la atención por si nuevos hallazgos nos permiten variar nuestra posición.

Como todas las dietas ésta también tiene alguna que otra desventaja y es que es una dieta pobre en la ingesta de hidratos por lo que se recomienda que no hagas esta dieta con una duración muy larga e incluso que la hagas de manera progresiva y, como siempre digo, lo mejor es hacer dieta bajo la supervisión de un nutricionista que será el que mejor valore la cantidad de hidratos que son necesarios según tus necesidades.

A medida que avanzaba el siglo y el sobrepeso aumentaba, la dieta cetogénica renació de nuevo con distintos nombres, desde la dieta Dupont en los años 50 a la dieta Atkins, en los 70. En aquel entonces vivíamos en el apogeo de la guerra contra las grasas y Atkins no tuvo mucha relevancia, pero en el 1992 volvió a publicar su libro y se convirtió en un súper ventas y fenómeno social.

La principal razón para ingresarlos en la mayoría de los centros es para monitorear cualquier aumento de las convulsiones con la dieta, tratar la hipo-glicemia acidosis (la cual, puede ocurrir en el inicio de la DC), monitorear y mejorar la tolerancia, asegurar que todos los medicamentos sean libres de carbohidratos, y educar a la familia para poder mantener la dieta en casa.

Disminución Insulinoresistencia – La tercera consecuencia también inevitable y no menos importante que las dos anteriores es la disminución drástica de la Insulinoresistencia , fenómeno por el cual cuando nuestra fuente calórica principal son los hidratos de carbono (comemos cinco veces al día, abuso de productos refinados los cereales el azúcar, consumimos muchos lácteos productos procesados, es decir, cuando comemos como se ven en nuestra sociedad del primer mundo).

Sin embargo, si te pierdes una inyección de insulina mientras estás en una cetosis profunda, es muy probable que te encuentres bastante enfermo, por lo que probablemente sea mejor evitar el riesgo y mantener los carbohidratos en el extremo superior de este espectro.

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