La dieta cetogénica ha mostrado, en varios estudios, ser eficiente en la pérdida de peso. Si no existe alguna rara alteración metabólica genética, la dieta cetogénica es sana y carece de efectos secundarios (salvo una sensación de bajada de la energía al principio, que se supera en unos días). Lo más fiable y objetivo para saber el estado de cetosis en que nos encontramos es midiendo la concentración de cuerpos cetónicos en sangre, y para ello existen distintos dispositivos.

La verdad es que los cuerpos cetónicos, en personas sanas, no van nunca a llevar a un problema de cetoacidosis. El cambio, del uso de la glucosa circulante a la descomposición de la grasa almacenada como fuente de energía, generalmente ocurre durante dos cuatro días de comer menos de 20 a 50 gramos de carbohidratos por día.

Así, la base de este tipo de dietas son los alimentos proteicos y también, las fuentes de grasas. Si queremos controlar los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, lo primero que hay que quitar de la dieta son esas sustancias (y no las grasas). No solo eso, al corazón y al hígado les gustan más los cuerpos cetónicos que la glucosa.

Para lograr este cambio en el cuerpo se propone una ingesta mayor de alimentos ricos en proteínas y grasas buenas mientras se disminuye la cantidad de carbohidratos. Son ricos en vitaminas, fibra y minerales , por este motivo el cuerpo necesita más tiempo para asimilar estos carbohidratos, por lo que no aumenta los niveles de azúcar (picos de insulina) en sangre tan rápidamente como ocurre con los simples.

Saber detectar qué alimentos están limpios de azúcar es clave para obtener los beneficios de la dieta cetogénica. Las evidencias generales y más fundamentadas hablan de un moderado beneficio de las dietas cetogénicas y de la necesidad de la ponderación de estos beneficios frente a los posibles efectos adversos.

Entonces se produce la cetosis , que es un estado en el que el cuerpo usa la grasa —de peor calidad y menos eficiente, por lo que hay que quemar más cantidad— para lograr la energía que necesitan los músculos y el cerebro. Sus grasas son ácidos grasos saturados de cadena media, MUY buenos para la salud, y con algunas diferencias respecto a las grasas animales.

Durante la dieta cetogénica pueden aumentar los niveles de colesterol y de los triglicéridos, como también provocar trastornos gastrointestinales, tales como reflujo y constipación porque el organismo no es capaz de absorber toda la grasa consumida. En dietas cetogénicas se suele recomiendan una ingesta reducida de lácteos, por lo que se deben de buscar otras opciones dietéticas para garantizar una ingesta adecuada de calcio y vitamina D.

En estas dietas lo más común es que pierdas peso, sí, pero este peso será de masa muscular (al hacer una dieta que no tiene proteína consumirás músculo para cumplir las funciones que el cuerpo necesita). El sitio Healthline informa cuáles son los alimentos que debes incluir y eliminar de la dieta keto.

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