Las dieta ‘keto’ reducen el consumo de hidratos de carbono. Una vez agotadas las reservas de glucógeno en el organismo -lo que suele ocurrir al cabo de dos tres días con esas restricciones-, nuestro cuerpo pone en funcionamiento el ‘plan B’: la grasa de la dieta es transformada en el hígado en los llamados ‘cuerpos cetónicos’, que sirven de combustible para las células.

Pero si no queréis tomar las palabras del Dr Michael Greger como ciertas, ya que está un poco condicionado porque él es vegano (lo que implica un estilo de alimentación totalmente opuesto a las dietas cetogénicas), pues vamos a ver qué es lo que dicen otros estudios sobre la pérdida de peso y las dietas cetogénicas.

Sonia Peinado, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) , destaca que esta dieta requiere unos conocimientos mínimos, por lo que debería hacerse bajo la supervisión de un nutricionista, ya que no es fácil contabilizar el porcentaje total de hidratos de carbono que hay que consumir para no sobrepasar las cantidades y romper la cetosis.

Aunque la dieta cetogénica ha atraído mucha atención para el tratamiento dietético de enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes tipo 2, la evidencia que respalda su uso es actualmente limitada y los riesgos potenciales de la dieta son reales.

La dieta cetogénica funciona para un alto porcentaje de personas, ya que se dirige a varias causas subyacentes clave del aumento de peso, incluidos los desequilibrios hormonales y, especialmente, la resistencia a la insulina, junto con los altos niveles de azúcar en sangre, y el ciclo de restricción y atracón” de calorías vacías debido al hambre con la que luchan tantas personas.

Para esta segunda fase Ciaocarb incorpora alimentos con alto contenido en fibra, bajo contenido en carbohidratos y con una cantidad de proteínas que sigue siendo alta pero algo inferior a la Fase 1 al estar diseñada como acompañamiento de otras comidas.

Las dietas bajas en carbohidratos pueden ser cetogénicas no. Muchas personas lo hacen con grandes cantidades de carbohidratos bajos y con proteínas más altas (aunque el cuerpo tiene un límite con la cantidad de proteínas que puede procesar) y grasas moderadas.

De mayor importancia, desde principios de la década de 1970 hasta principios de la década de 2000, los estadounidenses aumentaron el consumo total de energía en al menos 240 calorías por día (las estimaciones varían según el método y la fuente), lo que probablemente contribuya al aumento de peso y la mayor incidencia de diabetes.

Creo que es hora de que nos vayamos concienciando de que las recomendaciones abstractas tipo «hay que comer de todo en moderación», «los carbohidratos complejos deben de ser la base de la dieta» y «ingiere menos calorías de las que gastas, con dieta y ejercicio, y perderás peso» solo han hecho que perpetuar el problema.

Sin embargo, aunque siempre se recomienda llevar a cabo este paso pero pocas veces se hace, comúnmente se aconseja a cualquier individuo que busque la pérdida de peso realizar previamente un chequeo médico con la finalidad de poder adaptar la nueva alimentación a sus posibles limitaciones, como por ejemplo sufrir algún tipo de enfermedad crónica.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *