La dieta cetogénica ha mostrado, en varios estudios, ser eficiente en la pérdida de peso. El aporte elevado de grasas como principal fuente de combustible -en reemplazo de los carbohidratos- favorece la producción de compuestos químicos en el hígado llamados ‘cuerpos cetónicos’, que generan cambios en la actividad metabólica cerebral mediante varios mecanismos que contribuyendo a controlar las crisis convulsivas.

Por último, estas prácticas alimenticias se utilizan desde hace años como tratamiento de la epilepsia infantil y, en los últimos tiempos se estudia cómo es posible mejorar el tratamiento de enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer con la dieta keto, pues los cuerpos cetogénicos tienen efectos neuroprotectores.

Aunque algunos de los estudios avisan de la necesidad de hacer revisiones a largo plazo, lo cierto es que existen evidencias de que los efectos de estas dietas duran, al menos, un año Pero, además de la cuestión del peso y el control de las grasas, la dieta cetogénica también podría funcionar por otras cuestiones.

Es decir, les sucede igual que al resto de dietas para perder peso: que siempre parecen funcionar inicialmente… pero luego no. Es lo que tiene hacer una dieta” —de quita y pon— mientras además se toma al peso como la variable a controlar, frente a asumir cambios continuados sobre nuestros estilos de vida (y con independencia del peso).

Conclusión: Todo parece indicar que las grasas son mejor alimento que los carbohidratos para usar de forma continuada. Además, hay que tener en cuenta que al ser una dieta en la que podemos comer lo que nos apetezca, exceptuando hidratos, no resulta difícil de llevar.

Se ha visto en muchos estudios que el efecto de pérdida de peso es superior a otras dietas tradicionales, pero la reeducación metabólica tiene un efecto a mucho más largo plazo. Para una persona sana, llegar al caso de la cetoacidosis aguda no es fácil, aunque se puede rozar en varias ocasiones el exceso de cuerpos cetónicos, cosa que notaremos por los síntomas que mencionábamos.

La dieta keto es una tendencia que revivió, pero en un principio fue diseñada para tratar ciertas enfermedades congénitas -como la epilepsia- y poco a poco se fue perdiendo esta práctica hasta que retomó más fuerza en años recientes. Las dietas normales consistían en alrededor de 43 por ciento de carbohidratos y 38 por ciento de grasa.

La dieta cetogénica no es aconsejable en personas con problemas hepáticos cardíacos, ya que en algunos casos ha propiciado el desarrollo de arritmias. Posteriormente se demostró que este tipo de dietas también resultan eficaces en la pérdida de peso. La dieta keto recomiendo consumir un 70% de las calorías diarias de grasas, un 20-25% de proteínas y un 5-10% de carbohidratos.

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