Las dieta ‘keto’ reducen el consumo de hidratos de carbono. La cetosis es un fenómeno natural usado para conseguir energía rápidamente aunque de manera más ineficiente que en otros procesos metabólicos como son la beta oxidación de las grasas, el ciclo de Krebs y la glucólisis (de manera relativa, no en su equilibrio neto).

En casos extremos, puede provocar muerte súbita por arritmia, sobre todo si hay algún factor de riesgo cardiovascular previo, como reconoce la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición ( AECOSAN ). Esta dieta obliga al hígado a trabajar más de lo necesario en condiciones normales, igual que los riñones, que tienen que filtrar y excretar más agua de origen sanguíneo para expulsar residuos nitrogenados y cuerpos cetónicos que sobran.

Así, la experta, citando al dietista Jeff Volek y al médico Stephen Phinney, autores de «The Art and Science of Low Carbohydrate Living» sostiene que, «aunque es cierto que el cuerpo necesita una pequeña cantidad de glucosa para realizar algunas funciones metabólicas básicas, el cuerpo prefiere usar cetonas como fuente de energía».

Y como en la dieta keto lo importante es el tipo de alimento consumido (fundamentalmente grasas, y algo de proteínas ) y no tanto el total de calorías, no es tan necesario disponer de ejemplos de dietas cetogenicas de 30 días, ó 50 días, que resultan rígidas y dificultan su cumplimiento.

Creo que es hora de que nos vayamos concienciando de que las recomendaciones abstractas tipo «hay que comer de todo en moderación», «los carbohidratos complejos deben de ser la base de la dieta» y «ingiere menos calorías de las que gastas, con dieta y ejercicio, y perderás peso» solo han hecho que perpetuar el problema.

Algo fundamental en las dietas cetogénicas es el estado diferente que produce la circulación de cuerpos cetónicos en el organismo y que promueve la ausencia de hambre, lo cual fomenta sin duda la pérdida de peso al reducir las ingestas alimentarias y además, tiene mayor poder saciante dada la gran presencia de proteínas y grasas que son más difíciles de digerir que los hidratos.

Son ya varios estudios los que demuestran beneficios de la dieta cetogénica para mejorar de forma radical la diabetes mellitus tipo 2. Sus efectos beneficiosos se basan, por un lado en la pérdida de peso y por otro, en la drástica reducción de la cantidad de insulina provocada por la restricción de carbohidratos.

A medida que avanzaba el siglo y el sobrepeso aumentaba, la dieta cetogénica renació de nuevo con distintos nombres, desde la dieta Dupont en los años 50 a la dieta Atkins, en los 70. En aquel entonces vivíamos en el apogeo de la guerra contra las grasas y Atkins no tuvo mucha relevancia, pero en el 1992 volvió a publicar su libro y se convirtió en un súper ventas y fenómeno social.

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