Aviso Legal: El contenido completo de este sitio de internet está basado en las opiniones del Dr. Mercola, a menos que se indique lo contrario. Algo que implica -entre otras cosas- la completa exclusión de la leche y sus derivados, el consumo de numerosos alimentos crudos, no cocinar nunca nada a más de 80º C, consumir aceites vegetales vírgenes obtenidos por primera presión en frío y preferir los productos biológicos (Información publicada en los números 78 y 79).

Los regímenes depurativas son una alternativa verdaderamente cautivador para nuestra energía, en tanto que no solo nos asisten a perder peso y disminuir el mondongo, sino asimismo contribuyen a limpiar nuestro organismo de toxinas y combatir un elevado número de problemas digestibles, como pueden ser las malas digsetiones e inclusive el estiptiquez.

En el caso de sobrepasar la cantidad de 50 g estaríamos hablando de una dieta baja en carbohidratos, la cual es mucho más fácil de seguir y poner en práctica en el ámbito deportivo, pero no tendría el mismo efecto metabólico que una cetogénica pura” como tal.

En el estudio participaron 16 personas con tumores metastásicos avanzados sin opciones terapéuticas convencionales porque, vergonzosamente, sigue sin permitirse probar terapias alternativas en pacientes cuyo estado de salud sea mejor (en tal caso se les obliga a ser tratados con cirugía, quimioterapia radioterapia).

La ya citada Stephanie Seneff publicó de hecho en European Journal of Internal Medicine junto a Glyn Wainwright y Luca Mascitell un trabajo titulado Nutrition and Alzheimer’s disease: The detrimental role of a high carbohydrate diet, (Nutrición y alzheimer: el papel perjudicial de una dieta alta en carbohidratos) en el que se dice: El exceso de carbohidratos en la dieta -especialmente de fructosa- junto con un relativo déficit de grasas y colesterol puede llevar a desarrollar alzheimer.

La dieta cetogénica alimentación alta en grasas, es una de las mejores maneras de experimentarlo, porque encontrará que probablemente consume más calorías de las que nunca había consumido, y que se encuentra mucho más feliz, y aun así podría perder peso.

Haciendo referencia las de HDL a las «lipoproteínas de alta densidad» que son las que suministran el colesterol y otras grasas a los órganos principales -como el hígado, el páncreas las glándulas suprarrenales-, las LDL a las «lipoproteínas de baja densidad» que suministran el colesterol y las grasas desde el hígado a las demás células del cuerpo y las IDL a las «lipoproteínas de densidad intermedia» que abastecen de colesterol y grasas al cerebro.

Al aportar pocas calorías, del orden de 1.200 diarias, el riesgo para la salud es grande ya que la grasa se quema muy rápido y pueden producirse cuadros de acidosis (acidificación del pH de la sangre) y cetosis (presencia de cuerpos cetónicos en sangre)».

Pues bien, hay una que lleva doce años publicada y funciona con todo el mundo según la cual se puede adelgazar sin pasar hambre, sin pesar la comida, sin contar calorías, sin tomar pastillas -ni ansiolíticos, ni diuréticos, ni laxantes- y sin hacer gimnasia con la que además se puede comer gran cantidad de alimentos y es beneficiosa para ayudar en numerosas patologías que no aparece en ninguna de esas listas porque su planteamiento dietético es irreprochable: La Dieta Definitiva.

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